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Antecedentes, situcación actual y futuro de la raza parda

Hay constancia de la existencia de la Raza Parda en España desde los años 1.840, pero a partir del año 1.957 se ha intensificado la utilización de cruces con distintas razas autóctonas de la geografía española, principalmente con las razas: Mantequera Leonesa y otras denominadas Morenas del noroeste, motivo por el que la mayor implantación de la raza siempre ha estado y está en la provincia de León.

Desde su implantación en España, se ha explotado la raza en su doble aptitud, carne-leche. En los primeros años de los ochenta, ganaderos de la raza que deseaban incrementar la producción láctea, aún con la utilización de dosis seminales de toros probados procedentes de países pioneros europeos, se encontraron con la imposibilidad de conseguirlo, por lo que pasaron a explotar, otra raza específica productora de leche. Vaca de Raza Parda.

En los últimos años de la década de los setenta se iniciaron importaciones de novillas Pardas, con porcentajes de sangre Brown Swiss procedentes de países europeos con marcada acentuación de la producción de leche, las cuales se han continuado hasta estos momentos.

Otros ganaderos que se mostraban reacios a abandonar la explotación de la raza parda por otra productora de leche, provocaron que en el año 1.989 se iniciaran importaciones de dosis seminales de toros probados de alto valor genético con el 100% de sangre Brown Swiss, procedente de Estados Unidos, lo que desde hace muchos años realizaban los ganaderos del resto del mundo, las cuales siguen realizándose actualmente. En los últimos años también se ha importado semen de calidad similar de algunos países europeos. Todas ellas utilizadas en explotaciones productoras de leche con la raza parda.

Por la respuesta de la genética así utilizada, se han logrado grandes incrementos en la producción de leche, que al mismo tiempo, tiene porcentajes altos de riqueza en grasa y muy especialmente en proteína, manteniendo las vacas las características típicas de la raza, es decir, resistencia, rusticidad, docilidad, adaptación, fertilidad; en definitiva produciendo leche rentable.

Estos acontecimientos nos llevan a la situación actual de la raza parda en nuestro país.

Por una parte hay explotaciones que, como queda reflejado, la orientan para producir leche, esta experiencia se inició al final de la década de los ochenta con resultados muy positivos pues el número de vacas con sangre Brown Swiss se está incrementando constantemente, así como el de explotaciones con las mismas.

De otra parte hay explotaciones que continúan explotando la raza en su típica orientación de doble aptitud de carne-leche, con idénticos resultados a los que se conseguían hace varias décadas, por lo que su censo está en claro descenso.

Otros ganaderos de la raza han abandonado la producción de leche y con sus mismas vacas han iniciado la producción de terneros para carne, pero se han encontrado que el sector comercial no apreciaba en la misma media sus terneros que otros procedentes de vacas pardas apareadas con toros de razas cárnicas. Lo que les ha llevado a utilizar la raza parda en cruces con otras razas, por lo que están autodestruyendo la raza parda, encontrándose muchos de ellos en estos momentos comprando vacas pardas para realizar su propia reposición, ya que han comprobado que, después de ensayos diversos, la raza parda destaca en su adaptación a los distintos medios para aprovechar los recursos de que disponen.

También hay ganaderos principalmente de las zonas montañosas, que habiendo abandonado la producción láctea, han iniciado la producción de carne con sus vacas pardas, pero realizando su propia selección en pureza de raza. Para ello, teniendo en cuenta que, normalmente la vaca parda durante la primera parte de la lactación, produce excesiva cantidad de leche para el amamantado de los terneros, han seleccionado para disminuir dicha producción de leche, manteniéndola entorno a los doce litros, cantidad ideal para alcanzar el óptimo amamantado y así lograr que la vaca mantenga el ciclo reproductivo correctamente. Al mismo tiempo que se ha disminuido la producción de leche, se ha mejorado la conformación para la producción de carne. El ganadero está satisfecho con los rendimientos cárnicos que obtiene, al tiempo que el sector comercial aprecia el producto, abonando precios altos, con los que se considera compensado el ganadero. Este tipo de explotaciones se mantiene y se está incrementando, por lo que la raza parda en estos casos se mantiene y se incrementa con este biotipo de aptitud carne.

Procede por lo tanto recoger en su justa medida la evidencia de la realidad que ofrece la raza parda en su papel de ser medio ideal, a través de la cual, el sector ganadero que la incluya en sus programas empresariales para aprovechar al máximo los recursos humanos, forrajeros y económicos de que dispone.

Es necesario por ello:

1.- Orientar la raza parda a la producción de leche, principalmente con la intervención de la sangre Brown Swiss, denominada: Parda Brown Swiss

2.-Orientar la raza parda a la producción de carne, con la que a partir de este momento se denominará Parda de Montaña, con tronco original en el caso de las hembras existentes en este momento y con hembras y toros que proceden de la selección que se ha realizado hasta este momento orientados a la producción de carne los cuales tienen una conformación muy apropiada para la producción de carne.Ubre de vaca de raza parda

Con estos ejemplares hembras y machos se iniciará el registro fundacional de la raza parda de montaña, para la producción de carne, se incluirán a todos los animales que cumplan con características reflejadas en la reglamentación.

Es la primera ocasión en que un país realizará la mejora genética de la raza parda, para producir carne, lo que es muy importante, ya que parece estar latente esa orientación en todo el mundo. En este caso concreto, ya hay anticipado un camino cuyos resultados están comprobados y aceptados.

Teniendo en cuenta que con la raza parda en los últimos catorce años se ha hecho una gran incidencia en la orientación productiva leche, una buena referencia que se puede tener es el informe de los resultados del Control Lechero Oficial.

Hay otras referencias que también son importantes, es el caso de las que están realizando y constatando los primeros compradores (industrias lácteas) con los controles internos para seguimiento de la calidad de la materia prima, leche, que adquieren a las explotaciones productoras de leche, en las que se encuentra, en algunos casos, la raza parda como raza única o incluso se ha introducido la misma, compartiendo con otras razas los medios de que dispone la explotación. Compartiendo, por ello, el sistema de estabulación, el manejo, la alimentación y cualquier otro aspecto que intervenga en la producción de leche.

La referencia que aportan los licenciados veterinarios que atienden las demandas de asistencia técnica-clínica por parte de los ganaderos para solucionar los problemas que surgen en cada momento, para que no decaiga la rentabilidad de la actividad productora de leche.

No cabe duda de la importancia de la referencia que aportan los ganaderos que han elegido a la raza parda para su actividad lechera y, mejor aún, la de los que la han introducido en prueba, junto con otra raza que han venido utilizando para producir leche.

Se confirma que la vaca parda tiene la curva de producción muy persistente, logrando alta cantidad de leche por lactación con un pico de producción medio. Precisamente por esta realidad, se puede comprender su respuesta económica, ya que no tiene una exigencia tan alta, persistente, peligrosa, deterioradora de la vida productiva del animal y al mismo tiempo cara, en: Alimentación, ambiente, manejo y asistencia técnica-clínica, que evidentemente hay que aportar cuando el “pico de lactación es muy alto”.

En concreto las necesidades alimenticias las razas que tienen un pico de lactación alto necesitan enorme volumen de alimentos para compensar el gasto que exige el mismo y no tiene anatómicamente posibilidad de ingerirlo y transformarlo, lo que acarrea una importante problemática. Este momento es de vital importancia para reponer al animal del brutal desgaste que tiene, condicionando posteriormente la propia reposición de reservas, importantes para sus procesos fisiológicos; y fundamentalmente para concebir una nueva gestación.

Por esto los ganaderos que quieren producir leche rentable no desean “picos de lactación altos”, así los Suizos, Alemanes, Austriacos, Italianos, Franceses, Americanos, etc., conocedores de la producción de leche con otras razas, apuestan por las vacas que sean capaces de alcanzar lactaciones de 10.000 kgrs con picos de lactación entorno a 40 kgrs. Con ello están consiguiendo que la respuesta de la vaca sea más positiva, más normal, con incidencia positiva en la rentabilidad, si se tiene en cuenta los factores que intervienen en la producción de leche. Es evidente que el gasto de la vaca es considerablemente menor, por lo que las cargas que lleva implícita la producción son mucho más asumibles, puesto que la rentabilidad es mayor.

Por lo que respecta a los contenidos de la leche, queda claramente reflejada la riqueza de grasa y muy especialmente la de proteína, es evidente que aún con producciones altas los porcentajes son muy buenos. La vaca parda es la que mayor cantidad de grasa y proteína produce a largo de la vida económica de todas las vacas que producen leche en el mundo. No hay duda de que el interés por producir leche está en los contenidos que ésta puede aportar para ser aprovechados por la humanidad. El resto de componentes (agua), a demás de ser costosos de: Producir, conservar, transportar, transformar, a veces desechar, no aportan nada positivo; y se pueden obtener de otras formas.

En este mismo apartado, es preciso mencionar la frecuencia de la K-caseína B, que hace que la actitud de la leche sea óptima para la coagulación, respondiendo plenamente a las exigencias de las mejores producciones de queso.

Si se considera el número de células somáticas, la vaca parda está aportando recuentos celulares muy bajos, por lo que los tratamientos son poco frecuentes, siendo las mamitis bastante escasas y por ende la leche que es preciso desestimar es mínima.

Teniendo en cuenta las circunstancias mencionadas, se justifica la diferencia del precio de la leche que perciben los ganaderos. Especialmente los industrias son conocedoras de las diferencias que realmente hay entre una y otra leche. Por eso los ganaderos, e industriales valoran cada día más los contenidos de la leche especialmente la proteína.

Los ganaderos productores de leche cada vez más tienen en cuenta el animal más conveniente a sus intereses. Con frecuencia manifiestan que no es más rentable el animal que más leche produce, que es más interesante menos producción con más riqueza en proteína. Que alcanzando producciones medias buenas a bajo coste y con buen precio la rentabilidad es más interesante.

Otro factor que tienen en cuenta es la longevidad, es decir, que el animal tenga la vida productiva larga. Al mismo tiempo que sea resistente a adversidades y con buena capacidad de adaptación.

Recogiendo la referencia que aportan licenciados veterinarios que ejercen su actividad en explotaciones productoras de leche con razas bovinas lecheras entre las que se encuentra la raza parda, consideran que con esta raza es muy escasa su intervención para corregir el desplazamiento de cuajar, particularmente si se compara con las veces que tienen que intervenir normalmente.

Desde este medio, decir a los ganaderos que ya están utilizando la raza parda y a los que deseen conocer en sus explotaciones, con los medios que en la actualidad tienen a su disposición, lo que les puede ofrecer la vaca parda, acudan a esta Asociación donde se les aportará la información y orientación encaminadas a la obtención de objetivos de máxima rentabilidad.

Se ha comenzado en esta orientación productiva en el año 1992, con ayuda de Organismos Oficiales, Diputación Provincial de León, Gobiernos Autonómicos de Asturias y Castilla y León; gracias a los cuales los ganaderos han podido encontrar a la raza parda como productora de leche muy rentable.

Teniendo en cuenta que, los ganaderos se marcan como objetivos alcanzar el máximo de rentabilidad a todos sus esfuerzos y recursos dedicados a la producción de leche. En primer lugar exigen la participación de una vaca robusta, resistente, con capacidad de producir grandes cantidades por lactación, pero con un mayor número de años productivos. Un aspecto importante es la calidad de la leche, hay gran diferencia de una a otra leche. La vaca parda es conocida en todo el mundo por su cantidad y calidad de leche, tiene mucha y muy buena proteína. Esto lo saben muy bien las industrias transformadoras.

Es cuestión de producir mucha leche, pero que esta tenga un precio adecuado por la calidad de su contenido, en especial de proteína.Vacas de raza parda

En España, hay ganaderos que transforman la leche en productos derivados y utilizan la vaca parda en Castilla y León y, Galicia.

En zonas de Asturias típicas de otra raza productora de leche, 8 explotaciones han introducido vacas pardas, para mejorar la calidad de la leche de sus rebaños y al mismo tiempo comprobar su respuesta en cantidad y calidad de la leche en las mismas condiciones que tienen en su establo.

En Cataluña, la explotación de Josep Planas Almar de Serinya (Girona), transforma la leche en derivados, estando plenamente satisfecho por la calidad y en conjunto con la raza que le permite altas producciones y debido a la larga vida productiva de la parda, vende igual que el resto de ganaderos novillas de recría.

En la Conferencia europea de la raza Parda, celebrada en Suiza el pasado mes de abril, ganaderos de varios países han expuesto su iniciación con la Parda, lo que se indica a continuación:

En Alemania en zona típica de otra raza de leche donde no se conocía la raza parda en el año 1998, varios ganaderos la han introducido.

El ganadero Hedí Kuttschreutter, expone que teniendo una explotación de leche en la que producía 4.800.000 de litros a un promedio de 7.600/vaca, se ha planteado producir la misma cantidad a costes más bajos. Que para su explotación, el costo de la reproducción es el 15%, los salarios el 20%, la alimentación el 50%, añade que en grandes rebaños de vacas, la funcionalidad de los animales, la longevidad y la dedicación de la menor mano de obra posible, son los factores más esenciales.

Pezuñas duras, ubre fácil de ordeñar, pezones bien colocados con longitud óptima. En la subasta de Kempten, Alemania, han comprado 35 novillas pardas, unos años después se pueden comparar con la raza que tenía. Concluye que está muy satisfecho, que la salud de la ubre es muy positiva, el número de células bajo y por tanto las mamitis son raras, Su experiencia aconseja la raza parda para una óptima rentabilidad.

Lino Balzarimi, ganadero que produce queso, en Modena (Italia), tenía 300 vacas de otra raza de leche, a finales del 2000 ha introducido 40 vacas pardas, la producción de leche ha experimentado el siguiente cambio:

En el futuro quiere convertirse en explotación biológica para llegar a la certificación biológica de queso, producto muy demandado en el mercado. Está consciente que el futuro de la raza parda es clarísimo confirmándose las producciones de calidad, imponiéndose la potencialidad de la raza parda ante las dificultades del sector lechero.

En Francia, Brigitte Nevew, tiene una explotación que tenía otra raza productora de leche, ahora tiene 40 vacas pardas y 80 de la otra. Dice que para ella el contenido de proteína ha sido la principal causa de la introducción de la raza Parda. Añade que esta raza tiene carácter, están menos sujetas a enfermedades, son más curiosas, independientes, calmadas y a veces testarudas y a veces aman el contacto humano. Que la introducción de una novilla sola en un rebaño de otra raza no ha creado problemas. Que son las primeras en entrar a ordeñarse. Después de varios años de experiencia afirma que el % de proteína se aumenta con seguridad, que el potencial del animal se alcanza en la tercera lactación; Que la punta de la curva de lactación es menos elevada, pero la persistencia es mejor y más larga; que las vacas pardas aprovechan mejor la ración base y en general los forrajes, de aquí se deriva el efecto económico; que las pardas soportan muy bien el calor, pues ellos tienen clima continental con elevadas temperaturas en verano; que las ubres no se deterioran con la edad; En definitiva dice, que su explotación ha abierto nuevos horizontes.

Todas estas experiencias confirman día a día a la raza parda como la vaca que tiene un presente y un futuro muy claro, por su robustez resistencia, docilidad, vida económica larga, gran productora con admirable calidad. Por todo ello se puede aconsejar a aquellos ganaderos que deseen fundamentar su explotación en la rentabilidad máxima de sus recursos y de su trabajo.

Todos los ganaderos que la han explotado, se encuentran muy satisfechos, en esta Asociación se orientará a cuantos deseen emprender acciones en este sentido.

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